Carl Gustav Jung: el símbolo dice lo que nada más puede decir
19 de agosto de 2026
19 de agosto de 2026
Guarda una taza descarapelada que ya casi no usa. La compró de niño en un viaje que apenas recuerda; el asa está a punto de quebrarse y no combina con nada en la alacena de ahora. Cada tanto la mete a la caja de las cosas por donar y, sin poder explicarse bien por qué, la vuelve a sacar.
El tomo que la colección Comprende la Psicología dedica a Carl Gustav Jung sostiene que esa clase de apego inexplicable es la puerta de entrada a todo su pensamiento. La diferencia de Jung con Freud, dice el tomo, es «sobre todo una cuestión de método» (L1026–L1027): donde la sustitución freudiana esconde un motivo detrás de una tapadera que basta con levantar, «para Jung el símbolo transmite un contenido que no puede ser expresado de otro modo» (L1144–L1146). El objeto no tapa nada que haya que descifrar; dice, a su manera, algo que ningún otro lenguaje dice igual de bien.
Esa misma lógica de opuestos que no se cancelan, sino que se sostienen entre sí, es —según el tomo— la que rige el resto del sistema: la vida psíquica entera se mueve hacia una totalidad que integra los dos polos en vez de darle la razón a uno solo, un proceso cuyo «propósito del desarrollo psíquico es el Sí-Mismo» (L3404–L3405). Nadie lo alcanza del todo: es un rumbo, no una casilla que se marca como cumplida.
El símbolo, en ese sistema, no es un adorno ni una curiosidad cultural: es lo que mantiene viva la totalidad mientras siga vivo él mismo. El propio tomo lo advierte sin rodeos: «Un símbolo nace y se desarrolla, pero también puede llegar a morir, quedándose en un simple signo, una mera sustitución» (L1303–L1305). La taza que nadie explica y nadie tira, todavía dice algo; el día que se convierta en "solo una taza vieja", habrá muerto como símbolo, aunque siga entera en la alacena.
Tal vez por eso la taza sigue en la alacena: no porque explique nada, sino porque un símbolo vivo, según este retrato, es justamente el que se resiste a dejarse explicar del todo.
Dos piezas de esta serie ya exploraron partes distintas de lo que este retrato solo nombra:
Fuente: Comprende la Psicología (Salvat, 2017; textos de Anna Giardini, Ilaria Baiardini, Barbara Cacciola, Marina Maffoni, Laura Ranzini y Francesca Sicuro), tomo dedicado a Carl Gustav Jung. Es una obra de divulgación sobre el autor, no obra primaria: lo que aquí se atribuye a Carl Gustav Jung es lo que el tomo le atribuye. Los traslados al acompañamiento, al liderazgo y a la organización son aplicación propia del Instituto Gnozin, no contenido del tomo. Esta pieza es material de divulgación, no orientación clínica: no diagnostica, no sustituye una consulta profesional y no reemplaza una evaluación de salud mental.
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